
Con los terribles conflictos que vemos en la actualidad y en los cuales no se ve posiblidad de aminorar, saltan estás preguntas en nuestra mente, muchos según sus creencias o ideologías tratan de justificar los distintos conflictos, tratan de darle un sentido, y esto es comprensible ya que es normal que las personas busquen la manera de sentirse menos culpables al ver tanta devastación y muertes.
Quiero ser lo más franco y directo en este artículo con todos ustedes, creo que no hay manera de hacerlo de otra manera, a veces estamos dormidos y no queremos salir del pesado sueño.
Ninguna guerra viene de «Dios», es un engaño que las religiones tradicionales y dominantes han vendido al público ignorante para justificar luego sus propias acciones y masacres, así sucedió con las cruzadas católicas, las guerras santas del islam, las inquisiciones, y las guerras actuales, todas supuestamente apoyadas por «Dios».
Lo que vivieron las civilizaciones del pasado es pasado, la barbarie debe quedar atrás, las historias bíblicas y de los escritos sagrados de todo el mundo tal como lo enseñan los verdaderos sabios, son solamente alegorias espirituales, van dirigidas al alma, a la mente, ya que la verdadera guerra y la que realmente es importante se lleva a cabo en nuestro ser interior.
No existen tierras santas, no existen lugares santos, todo es polvo, todo es vanidad, en este mundo todo es un caos, los lugares santos son lugares de muerte, de sangre, de odio, del ego y la soberbia espiritual que han reinado por siglos, en este mundo fisico todo es un caos, es una lucha eterna del ego del hombre por obtener poder, por ser superior, por reinar. Si fijamos nuestra mirada en los cambios continuos de este mundo estaremos realmente decepcionados, heridos o abatidos. El reino del alma no es un lugar terrenal, es celestial, más allá de nuestra comprensión.

Lo que nos hiere en este mundo no son los cambios, no es el caos, no es lo impermanente de todo, ya qué ese es el orden natural del universo. Lo que nos hiere como siempre es: NUESTRO DESEO. El deseo de cambiar las cosas, el deseo de que las cosas sean permanentes, que la felicidad del mundo material perduren por siempre, vivir en el pasado y preocuparnos por el futuro, ambos son inciertos.
Solo existe un lugar donde podemos establecer el Reino de los cielos, no es un lugar físico, no es en el exterior, es dentro de ti, en tu interior. solo allí, profundizando en lo que somos en nuestro interior, conectándote con esa chispa de luz infinita, con ese SER Supremo uno y unico, que es infinito y solo bondad, solo asi sera que podremos hacer de este mundo un mejor lugar, si buscamos en el exterior terminaremos desanimados, tristes y confundidos.
El Ser infinito (Dios) no desea la guerra, la muerte, la devastación. En el todo es perfecto, todo es paz, todo es luz, esa es su Esencia y es la tuya también, solo debes descubrirla.
¿De donde vienen las guerras?

Las guerras vienen del corazón del hombre, del ego, de la carencia de espiritualidad existente en esta generación. El peor enemigo que tenemos esta dentro de nosotros, en nuestra mente, allí es donde debemos afrontar la verdadera guerra, una guerra contra nuestros deseo y pasiones, contra los paradigmas de esta sociedad, contra el ego que tanto daño esta causando a la humanidad.

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