
El entendimiento entre los miembros de la familia es vital, pero ¡que difícil es alcanzarlo!. Cuando los diferentes puntos de vistas, opiniones y pensamientos chocan entre si todo se vuelve un caos, pero para poder calmar las aguas alguien siempre debe dar su brazo a torcer y doblegar su opinión personal. Está acción calma las aguas y abre paso a un posible diálogo.
En el núcleo familiar se prueba nuestra verdadera valentía y fortaleza de carácter, todos piensan estar en lo correcto y aveces estamos envuelto es una competición por ser el mejor. Para la pareja es sumamente difícil encontrar un espacio personal lo cual aveces limita la comunicación.
En medido del ruido de los niños, las peticiones y las incoformidades del cónyuge debemos mantener una fuerza interior sólida. Es una necesidad imposible de dejar de lado, el reconocer que ninguno de los que componen el núcleo familiar son perfectos, todos los integrantes son seres humanos propensos al fallar.

Todos estamos en esta travesía espiritual, y todos nos necesitamos uno al otro para lograr cumplir nuestro objetivo de vida. ¡Aceptemoslo! Debemos afrontarlo y aceptarlo. Estamos en un lugar por una razón, huir no servirá de nada porque al final siempre te encontrarás con los mismos retos.
Todos somos un soporte, uno del otro como parte de un cuerpo, todos debemos tratar de comprender y analizar los puntos de vista aunque no estemos 100% de acuerdo. Cuando buscamos comprender y no aferrarnos a nuestro ego damos un gran salto en el camino del entendimiento familiar.
Bendiciones para todos.
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