Sobre la elección del discípulo
Muchos son los que desean adquirir conocimiento divino y elevado, pero pocos son los que logran alcanzarlo, pocos son los que comprenden las señales y quiénes están dispuestos a perseverar.

En la actualidad pareciese que fuera más fácil encontrar tal conocimiento por la facilidad con que podemos conseguir información en las redes, información sobre todo tipo de cosas.
Pero en realidad es más difícil debido a que junto a esto ha crecido un sentido de independencia y falsa sabiduría, que termina por nublar la vision espiritual de las personas.
La palabra «yo lo sé» se hace cada vez más común, todo el mundo sabe algo de esto o aquello, pero al final todo el cúmulo de información se hace inútil sino tenemos las herramientas para poner en práctica lo aprendido.
Por esa razón los verdaderos maestros eligen muy bien a quien dedicarle tiempo y sabiduría, porque quizás (lo más probable) este echando las monedas en saco roto, o quizás dándole perlas a los cerdos.
Es por eso que los iniciados sin saberlo pasan por una etapa de prueba, de manera estratégica, con mucho tacto, y de esta manera queda en evidencia que son actos y merecedores de la atención y dedicación.
El estudio de las verdades divinas también es una disciplina, como cualquier otra cosa, sea el soldado en la milicia o el atleta en la cancha de juegos, todo necesita una disciplina, tiempo y dedicación, por eso podar el árbol es muy necesario en ocasiones.
Mantengase firmes en su búsqueda espiritual.

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